martes, 21 de agosto de 2007

MARCO TEORICO

Teoría Sociocultural
Finalmente, la teoría sociocultural de la anorexia sugiere que los trastornos alimenticios se dan más frecuentemente en grupos que valoran la delgadez sobre todas las cosas. Entre los bailarines, un colectivo conocido por la exagerada delgadez que buscan sus miembros, existe una alta tasa de anoréxicos. Cualquier sector de la población cuya forma de vida dependa básicamente de la delgadez es un sector de riesgo.
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En un trabajo de investigación realizado por Garner y Garfinker (1980), donde se compararon estudiantes normales de danza, música y modelaje, los resultados revelaron que la anorexia nerviosa y las dietas excesivas se sobre-presentaron en las estudiantes de danza y modelaje. Dentro del grupo de danza los ambientes de mayor competencia tenían mayor frecuencia de anorexia nerviosa. En el grupo de modelaje, la mayoría se volvieron anoréxicas después de comenzada su carrera. Los resultados muestran que las actitudes anoréxicas y la anorexia nerviosa se dan más en ambientes con alta exigencia de competencia y de éxito.
Otro trabajo de Garner, Garfinkel, Schwarta y Thompson (1980) encontró cambios en los últimos 20 años en revistas como Playboy y en el reinado de Miss América, donde se prefieren los físicos delgados y angulares. También se encontró un incremento de artículos de dietas en 6 revistas femeninas conocidas, esto ha creado conflictos en las mujeres que quieren hacer parte del ideal impuesto culturalmente.
Una experta (Steiner- Adair 1985), en un estudio a profundidad de un grupo de 13 niñas de un colegio privado, pareció comprobar que la tendencia en las mujeres a desarrollar polos opuestos o alternos al ideal impuesto culturalmente es menor al que se cree. Pidió al grupo de niñas que describieran a la ¨supermujer¨ ideal y cada una la describió como: delgada, atractiva, inteligente, activa, independiente, autónoma y dominante dentro de una relación, además que sea capaz de establecer una carrera, ser esposa ejemplar y criar una familia. 11 de las 13 que se identificaron con ese ideal sacaron 85% o más en un examen de probabilidad que a modo de test demostraba las tendencias a los desordenes alimenticios.
Otro estudio realizado por Weeda-Mannak (1985) concluyó que la necesidad de ser exitosas origina -en las afectadas por la anorexia nerviosa- un temor negativo, miedo al fracaso. En un estudio previo (1972), Horner encontró que las mujeres que no alcanzaban a desarrollar en sus profesiones u ocupaciones su potencial completo, tenían miedo al éxito y que la mayoría de las mujeres tenían un motivo para evitar el éxito o se volvían ansiosas ya que el éxito les traía consecuencias negativas como rechazo social o pérdida de femineidad.
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Enfocado al aspecto local, el Psicólogo Alvaro Reveiz, jefe de Psicólogos de la Universidad Santiago de Cali, sostiene que la idea de que "las Caleñas son como las flores, unida a lo que es el prototipo de reina de belleza vallecaucana -flaca pero con buen cuerpo- influye de forma determinante en la idea que muchas mujeres de Cali tienen de si mismas. Por eso muchas mujeres de Cali le apuestan a esa imagen y en Cali la proliferación de gimnasios, peluquerías y cosas por el estilo es altísima. En Medellín, capital colombiana de la moda y uno de los centros de modelos del país, ese culto a la belleza y al cuerpo también toma características casi enfermizas.
"Yo creo -afirma también Reveiz, refiriendose a Cali- que la descomposición social que se ha formado aquí y que ha contribuido a que no exista un referente de familia tradicional, en muchos casos ha originado que en el desarrollo psicológico de los jóvenes no se establezca un claro modelo de referencia para poder identificarse con el. Si esos modelos están ausentes, los medios ofrecen otros... Aquí en Cali hay muchas situaciones representativas, por ejemplo hay mucho madre-solterismo. En circunstancias así el ideal de la flaca que es aceptada socialmente puede ser adoptado por muchas adolescentes como modelo a seguir".
" Y es que entre el 85%y 90% de las mujeres del mundo no están satisfechas con su peso, con su cuerpo -asegura la psiquiatra caleña María Adelaida Arboleda-. Resulta que uno tiene una imagen corporal real que es la que todo el mundo ve; una imagen corporal ideal dictada por sus fantasías y una imagen corporal que es dada por las expectativas del medio -lo que el medio quiere que seas-. Se supone que lo normal es que uno pueda combinar equilibradamente las tres para así sentirse bien, pero llega el momento muy frecuente en que las tres no coinciden. Puede que el medio te exija una cosa a la cual tú no te ciñas pero el mismo medio no te permite cuestionar o evitar esa exigencia. Lo que le pasa a las bailarinas, ellas pueden sentirse bien con su cuerpo pero la maestra les dice "tienes que estar más flaca". Entonces aunque la niña tiene su cuerpo ideal el medio le exige otra cosa. El problema en las anoréxicas es que ellas tienen en la cabeza una imagen que no corresponde ni correspondería con la realidad o con lo social. Socialmente no se espera que la niña llegue al raquitismo, se espera que llegue a la delgadez y eso que en las latinas no tanto. Aquí admitimos las caderas y los senos, pero en Europa y en Estados Unidos mientras menos caderas mejor. Aquí, por el machismo, a mayor cadera, el hombre ve una mujer con mayor capacidad para hijos. Cuando esos tres 'cuerpos' mencionados anteriormente no coinciden, es cuando viene la culpa, la angustia, la sensación de que una no sirve para nada, entre otros. Eso lleva a estas mujeres a hacer cantidad de cosas que las llevan a enfermarse".
La doctora Phiper también considera que la presión sociocultural por la esbeltez, junto a la estigmatización de la obesidad, juegan un papel fundamental en el desarrollo de la bulimia. Pero para ella es evidentemente necesario que aparezcan otros elementos para que se desarrollen los trastornos alimentarios, como pueden ser: un contexto educativo y familiar que particulariza el modelo estético-corporal, una baja autoestima, un estilo de afrontamiento deficiente y el mito de la ¨Super mujer¨.
Cree además que cualquier dieta puede ser el primer paso en la dirección de un trastorno de la alimentación. Una vez que la mujer ha perdido contacto con el mecanismo interno personal que regula la sensación de hambre, se vuelve muy vulnerable a cualquier influencia sobre su conducta alimentaria. Afirma que cuando la mujer vive pendiente del modelo aceptado por atractivo a nivel social, hará lo que sea por obtenerlo. A veces la sugerencia de una amiga juega un papel clave en el desarrollo de la bulimia. Las mujeres que están obsesionadas con el peso a menudo ofrecen su "ayuda" a otras mujeres también obsesionadas con lo mismo: "Vomita y no engordarás". Esa transmisión boca a boca de la bulimia se da frecuentemente en las residencias universitarias y Cali no es la excepción a esa lamentable costumbre.
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Aspectos biológicos o genéticos
En cualquier página en la red, o libro que trate sobre trastornos alimentarios, aparece escrita la posibilidad de que ciertos desequilibrios en los neurotransmisores, o factores genéticos aún no específicados, sean responsables de la anorexia y la bulimia. Esa parcialización en la información es errónea ya que se han efectuado en el mundo varias investigaciones sobre genética y neurotrasmisores con resultados alentadores pero no concluyentes. Esa falta de resultados definitivos, en la mayoría de los casos, se debe a que es casi imposible atribuirle toda la culpa de una anorexia o una bulimia a factores en los que no estén involucrados los patrones de comportamiento familiar, el grado de formación psíquica de la persona y el constante bombardeo de unos medios de comunicación que reclaman belleza y delgadez a las mujeres como forma de ser exitosas y triunfar socialmente. Los siguientes párrafos explican a nivel muy superficial algunos de esos hallazgos.
Uno de esos descubrimientos es que parece que sí existe un riesgo hereditario tanto para bulimia como para anorexia. En las personas que tienen parientes que han sufrido anorexia la posibilidad de enfermarse del mismo mal aumenta 8 veces comparado con otras personas, más no se sabe a que factor heredado o no se debe ello. Quizás todo se deba a ciertas condiciones heredadas en grupos de familias y que las hacen tener predisposición hacia la delgadez. Si estas personas -además!- también heredan o incluso desarrollan patrones familiares que repiten los posibles desencadenantes u causas subyacentes de los trastornos alimentarios, la situación se complica para ellos, pero se ilumina para los científicos. Otros expertos creen que las personas anoréxicas heredan una cantidad extraña de narcóticos naturales llamada opioids, las cuales son descargadas en condiciones de inanición y promueven una adicción al estado de hambre. Esa última teoría parece un chiste para los descendientes de los ingleses colonizadores de Hong Kong pero los científicos se la toman muy en serio.
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También existe la posibilidad de que todo el horrible asunto de la anorexia, o una variedad de ella, se deba a simples y comunes bacterias. En una investigación publicada por el Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry se revela una relación entre la familia de bacterias del grupo A beta-hemofílico estreptocócico (GABHS, por sus siglas en inglés), las que le dan a uno cuando se infecta la garganta y la anorexia. Al parecer si un joven con comportamiento obsesivo compulsivo, de esos que tiene que limpiar su habitación 20 veces en el día para escapar de los ácaros del polvo, empieza a desarrollar síntomas anoréxicos, es buena idea comprobar si cumple algunos de los síntomas que se conocen para diagnosticar la anorexia. En caso contrario existe la posibilidad de que su afección sea una consecuencia secundaria producida por los anticuerpos provocados por los organismos al lesionar accidentalmente el cerebro durante el proceso de lucha contra la infección. Los antibióticos, la terapia inmunológica y una vacuna experimental contra la fiebre reumática pueden inclusive ayudar a tratar la anorexia en estos pacientes.
Por otro lado, varios estudios han revelado cantidades bajas de ciertos neurotransmisores -mensajeros químicos en el cerebro- en algunas personas con anorexia y bulimia severas, que permanecen bajas incluso después de que han recuperado el peso. Niveles reducidos de estos neurotransmisores, la serotonina y la norepinefrina, también se encuentran en las personas con depresión, y se ven anormalidades de serotonina en las personas con trastorno obsesivo-compulsivo. Un estudio reciente ha encontrado que los niveles sanguíneos bajos del aminoácido triptofano, un componente en la comida que es esencial en la producción de serotonina, pueden producir depresión. Las personas que comen excesivamente después de una dieta severa pueden estar respondiendo a este estado emocional de estímulo proteínico, mucho más si son mujeres, ya que el doctor Joseph Toro, experto español en Trastornos alimentarios, ha comprobado que las mujeres presentan una mayor vulnerabilidad genética al estrés de la desnutrición.
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Utilizando la más alta tecnología en escaners cerebrales y cámaras de resonancia también se confirmó la incidencia de la química del cerebro en ciertos trastornos de la alimentación. Los estudios por imágenes escanográficas de los cerebros de pacientes anoréxicos han encontrado altos niveles de proteínas conocidas como factores de secreción de corticotropina (CRF, por siglas en inglés), las cuales se secretan durante períodos de estrés y bloquean la sustancia neuropéptido Y (NPY, por siglas en inglés), un estimulante de apetito potente. Estos productos químicos relacionados con el apetito pueden servir como los enlaces biológicos entre las enfermedades estresantes extremas en la vida de una persona joven y el desarrollo posterior de anorexia, aunque algunos estudios por imágenes indican que estas anormalidades ocurren después de desarrollada la anorexia. Otro estudio vincula niveles inestables, generalmente bajos, de leptin con la anorexia; esta sustancia está bajo escrutinio por su papel en la obesidad.
Otro estudio realizado plantea que Babe, el puerquito valiente -aunque quizás con más énfasis Miss Peggy de los Muppets- puede tener una fuerte predisposición a desarrollar anorexia. Así se determinó en aquellos cerdos que son alimentados con una dieta baja en calorías para satisfacer las demandas de consumo de tocino sin grasas. Según se reportó en el congreso de psiquiatras del Royal College de Inglaterra, el 4 % de estos animales muestra signos de sobreactividad y de no quieren comer por su propia voluntad. Los científicos creen que estos porcinos tendrían rasgos genéticos que los predisponen a la delgadez y a la anorexia, ya que se trata de familias completas. El fenómeno, por supuesto, ofrece nuevas pistas para descubrir si el origen de la anorexia humana también es genético
Una disfunción química en el cerebro también podría ser la causa de la bulimia. Las mujeres que sufrieron la enfermedad y lograron recuperarse, resultaron más afectadas psicológicamente a causa de una falta de triptofán, un aminoácido que juega un papel indirecto en la regulación del apetito. El triptofán se encuentra en varios alimentos y el organismo lo utiliza para producir serotonina, un elemento químico que funciona a nivel cerebral como regulador del humor y del apetito. Comparado con las mujeres que nunca padecieron la enfermedad, las bulímicas recuperadas presentaron mayores cambios de humor, intensa preocupación por su imagen corporal y mayor temor de perder el control sobre sus hábitos alimenticios luego de ser privadas de triptofán durante 17 horas, señalaron los investigadores.
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Diez bulímicas recuperadas y 12 mujeres sanas participaron en el estudio antes mencionado, difundido por los Archivos de Psiquiatría General de la Asociación Médica Estadounidense. Las mujeres ingirieron alimentos y bebidas de igual apariencia, sólo que algunos contenían triptofán y otros no - cualquier similitud con las pruebas a ciegas entre Pepsi y Cocacola son pura coincidencia-. Las conclusiones de ese experimento, dirigido por la doctora Katharine A. Smith de la Universidad de Oxford, Inglaterra, sugieren que un nivel menor de serotonina puede generar algunas de las manifestaciones clínicas de la bulimia nerviosa en individuos vulnerables a este tipo de desorden¨.
Pero no es sólo Inglaterra el único país del viejo mundo que se preocupa por descubrir la causa de los trastornos de la alimentación. Nueve países europeos, entre ellos España, impulsarán un estudio multicéntrico de búsqueda de factores de riesgo en trastornos de la alimentación, mediante un proyecto que costeará la Unión Europea con 400 millones de pesetas. Esta investigación, que comenzará en enero, tendrá una duración de tres años y contará con una muestra de unos mil pacientes de nueve países (Austria, Italia, Francia, Alemania, Finlandia, Inglaterra y Rusia) y se dividirán en tres grupos: anorexia, bulimia y obesidad.
Una de las principales novedades de ese estudio es que no sólo se centrará en aspectos biológicos y genéticos, sino también en los psicológicos y sociales. Este estudio europeo, en que se reclutarán tríos (padres con hijos afectados), analizará por ello las bases moleculares ya conocidas para otras patologías psíquicas relacionadas con los trastornos alimentarios (ansiedad o depresión). "La susceptibilidad de los sujetos está ahí y 'es igual en Africa que en Europa', dice el doctor Estivill, quien coordina la investigación genética del proyecto para España. Luego será el entorno el que favorezca su desarrollo".